EL MAR I
Cuando pisé aquella botella en el agua sentí algo, no sabía lo que era pero tenía un ansia por coger esa botella y abrirla que nunca antes había sentido. Entonces, metí la mano debajo de aquel agua turbia y la cogí, una pequeña botella de vidrio verde con un corcho rosado y un papel dentro.
Me senté en una roca e intenté abrir la botella, pero era imposible, el corcho estaba demasiado apretado. Así que le di un golpe contra la roca y se rompió en mil pedacitos. Entonces descubrí el papelito de color amarillento, supongo que debido al tiempo que llevaría allí enterrada. Estaba enrollado y tenía un bonito lazo rojo. Se lo quité, lo desenrollé e intenté leer lo que ponía con esa tinta de pluma mojada. Lo único que descubrí descifrar fue el primer párrafo:
Querida Elisabeth:
Sé que es muy probable que no recibas esta carta pero quiero imaginar que la encontrarás y que leerás esto.
El resto eran garabatos para mí.
Estuve varias semanas intentando descifrar aquel segundo párrafo y aquella firma tan exquisitas, pero no hubo manera, asique, con mucha rabia de tener que hacer aquello, le pedí ayuda a mi hermano mayor, Diego.
Se lo pedí con tono amable y le dije que era un trabajo de clase, él me ayudó sin rechistar ni reprochar, lo que me extrañó, y mucho.
Él fue capaz de descubrir el segundo párrafo, que decía:
Ésta aventura que he vivido aquí, en el mar, me ha servido para reflexionar en que, si tú te vienes aquí, conmigo, podríamos reconstruir nuestra vida juntos. Espero que cuando leas esto vayas el próximo mayo estés en el puerto del rey, dónde te recogeré con toda mi dulzura. Te ama, te quiere, te adora:
Ésta firma era indescifrable; si Diego no fue capaz de descubrirla, nadie puede.
Mi amiga Elisabeth descubrió el papel en mi cuarto y lo inspeccionó. Me preguntó que si esa carta se la había dado alguien para ella, pero yo le dije que no. Entonces ella me dijo que entonces de quién y para quién era aquella carta. Yo no le supe contestar. Inspeccionó de nuevo la carta y me dijo asustada:
- ¿Ésta firma es la de mi padre!
- ¿Qué?- respondí yo pasmada.
- Sí, mi madre tiene varias cartas del antes de que se fuera.-dijo ella.
- ¿Adónde se fue?- le pregunté.
- A la mar.-respondió segura.
- ¿Cómo se llama tu madre?- dije boquiabierta.
- Elisabeth, como yo, te lo había dicho varias veces- dijo ella.







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